Siempre se repetía lo mismo e incluso, si algún amigo habia pasado algo parecido dió de forma firme su opinión y dijo que nunca aguantaría ese tipo de cosas. Que su sufrimiento tenía un límite. Pero, ¿qué pasa cuando tenía que aconsejarse a sí misma? No podía, se cegaba. Veía muchas cosas y a la vez no veia nada.
Y aprendió o, al menos, eso parecía. Que si estás insatisfecho por algo, aunque sea algo bueno, que te gustaría realizar y no lo consigues, debes parar. Que si las cosas no marchan, solo existen dos explicaciones: o tu perseverancia está siendo probada, o necesitas cambiar de rumbo. Que para descubrir cuál de las opciones es la correcta, ya que son actitudes opuestas, hay que usar el silencio. Que poco a poco, las cosas se irían aclarando hasta que tienes las fuerzas suficientes para escoger. Y que, una vez tomada la decisión había que olvidar por completo la otra posibilidad y seguir adelante.
Y ya que lo había aprendido o, al menos, eso parecía, iba a ponerlo en práctica.
3 comentarios:
Creo que...si persigo algo agotaré todos los medios para llevarlo a cabo... no puedo lidiar con el "WHAT IF..." es cosa de armarnos de paciencia cierto??
un beso,
date una vuelta por laguzanaz.blogspot.com
Si, creo que la paciencia es la clave de la mayoría de(o de todas)las cosas.
:)
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